Cuba y el resto de los países de América Latina celebran hoy el Día de la Medicina Latinoamericana en homenaje al nacimiento del científico cubano Carlos J. Finlay (1833-1915), descubridor del agente trasmisor de la fiebre amarilla.
A propósito de la fecha, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, felicitó hoy a los médicos de la isla “Médicos nuestros de cada día. A todo nuestro personal de la Salud, orgullo y fuerza de la nación dentro y fuera de fronteras: Felicidades en el Día de la Medicina Latinoamericana’, escribió el mandatario en la red social Twitter.
Recordó que el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro dijo: ‘para ser médico se requiere una sensibilidad exquisita, una gran calidad humana, gran capacidad intelectual y una moral a toda prueba’.
‘Cuba celebra orgullosa el Día de la Medicina Latinoamericana. El odio del imperio no podrá destruir su extraordinaria obra humana’, enfatizó el dignatario antillano en la red de redes.
Impronta de Carlos J Finlay
Con sus estudios, Finlay demostró en 1881 que entre un sujeto infectado y otro sano, había un agente independiente que la transmitía, y fue capaz de identificar al Aedes aegypti como el vector biológico.
Gracias a su aporte se le confirió la distinción de Benefactor de la Humanidad y es considerado uno de los seis microbiólogos más importantes de la historia universal de la Medicina, por eso para honrar su memoria, cada 3 de diciembre se celebra el Día de la Medicina Latinoamericana.
Varios contratiempos tuvo el epidemiólogo para demostrar su tesis, desvalorada en aquel entonces por la comunidad científica, en especial la estadounidense.
Años más tarde el XIV Congreso Internacional de Historia de la Medicina celebrado en Roma en 1954, ratificó al cubano como el único descubridor del agente trasmisor de la fiebre amarilla y la aplicación de su doctrina en el saneamiento.
Propuesto en varias ocasiones para el Premio Nóbel de Medicina, aunque nunca otorgado, la celebración del Día de la Medicina Latinoamericana es un reconocimiento a su obra.
Jornada de homenaje en Cuba
Para conmemorar la fecha, Cuba desarrolla jornadas de homenaje a los trabajadores de la salud y para resaltar los principales logros en esta esfera.
Mantener desde hace 10 años, el índice de mortalidad infantil por debajo de cinco por cada mil nacidos vivos; reducción de la mortalidad neonatal a 2.1 por cada mil nacidos vivos y un incremento de la supervivencia infantil a los cinco años de vida en un 99.5 por ciento son algunos de los avances de la medicina cubana.
Exhibir este indicador representa, ante todo, el esfuerzo, sacrificio, entrega y compromiso de miles de profesionales que laboran en los servicios de atención materno infantil del país.
Asimismo, con la introducción de novedosas tecnologías y la preparación de los recursos humanos, una mayor precisión y diagnósticos más oportunos se da atención priorizada a enfermedades como el cáncer, y se extienden técnicas como la cirugía de mínimo acceso, y avanzan estudios e investigaciones en genética, entre otros.
Otra importante victoria en materia de salud de la isla es su cooperación médica internacional, desarrollada hasta este año en más 65 naciones, donde los médicos cubanos han llevado los servicios de salud a lugares intrincados y desposeídos, pese a todo tipo de campañas difamatorias y el rechazo de varios gobiernos de la región a esta altruista labor.
Autoridades del sector han reiterado en no pocos escenarios que Cuba tiene un potencial altamente preparado para garantizar cobertura, calidad y satisfacción, algo con lo que apenas sueñan muchas naciones del mundo.
Mensaje del Ministro de Salud Pública
Queridos trabajadores de la salud:
Corría la segunda mitad del siglo XIX cuando un eminente médico cubano, el Dr. Carlos Juan Finlay Barrés, develaba al mundo el misterio del agente transmisor de la fiebre amarilla, enfermedad que cobraba, en aquel momento, miles de vidas en diversos confines de la tierra.
Finlay había nacido en Camagüey, en 1833. Su laboriosidad, constancia y consagración le permitieron no solo realizar tal descubrimiento, sino también plantear la teoría de la transmisión de enfermedades por agentes biológicos. Se iniciaba con ello el papel trascendente de Cuba en la medicina latinoamericana y mundial, que se extiende hasta nuestros días.
Considerado el más grande científico cubano de todos los tiempos, Finlay dedicó toda su vida a dar solución a los grandes problemas del cuadro epidemiológico de nuestro país en su época. En su homenaje, y en conmemoración a su natalicio, celebramos cada 3 de diciembre el Día de la Medicina Latinoamericana y del Trabajador de la Salud.
Es este un momento oportuno para resaltar nuestro reconocimiento a los trabajadores del sector. Cuba exhibe hoy resultados que han sido posibles gracias a los valores éticos y a la entrega diaria de todos aquellos que hacen de la atención a la salud un derecho cotidiano de la humanidad, dentro y fuera de nuestro país.
Siendo consecuentes con el legado de Finlay y con el desarrollo alcanzado por la salud pública cubana después del triunfo revolucionario -obra de la que nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz fuera fuerza impulsora y principal arquitecto- tenemos la responsabilidad de contribuir a la prosperidad de nuestro pueblo, mejorando los indicadores de salud alcanzados, la calidad y la satisfacción con los servicios que brindamos, en un sistema que sea cada vez más eficiente y que mantenga su indetenible desarrollo. Para ello, contamos con la disciplina, profesionalidad, compromiso y humanismo de todos los trabajadores cubanos de la salud.
En esta fecha histórica, llegue a todos nuestra felicitación –tanto a los que se encuentran en la primera trinchera de combate en el país, como a los miles de colaboradores que de manera honrosa brindan sus servicios en otras partes del mundo- en nombre del Consejo de Dirección del Ministerio de Salud Pública y del Secretariado Nacional del Sindicato de los Trabajadores de la Salud.
En un país que ha apostado desde el mismo triunfo revolucionario por una salud universal, gratuita, accesible y de calidad para su pueblo y para muchos otros pueblos que lo necesitan, y con la convicción de que, como dijera Raúl: “… sí se pudo, sí se puede y se podrá superar cualquier obstáculo, amenaza o turbulencia en nuestro firme empeño de construir el socialismo en Cuba, o lo que es lo mismo, ¡Garantizar la independencia y la soberanía de la patria!”, seguiremos contando con ustedes para los grandes retos que tenemos por delante, seguros de que con su dedicación y entrega podremos alcanzar metas superiores en los indicadores de salud de la población cubana.
Un abrazo,
Dr. José Angel Portal Miranda
Ministro de Salud Pública