Por Marelis Corvea Barreto, Sandino Visión
Sandino Visión está de cumpleaños. Celebramos el aniversario 13 de fundado el canal televisivo, expresión de los más genuinos intereses del pueblo.
El camino ha estado permeado de entrega y compromiso desde el propio comienzo. Gestar una televisora comunitaria en una zona que otrora fue bien olvidada, constituye un logro de extraordinaria valía, idea de quien fue precursor de una batalla sin precedentes a favor de la Revolución.
Así nacimos aquel 13 de noviembre del año 2006. La apertura de la televisora abría el horizonte hacia nuevas victorias, que aunque han llevado implícitas limitaciones, han servido las mismas de acicate para mayores empeños.
Pero, más allá de cualquier obstáculo, nuestra señal llega a los hogares sandinenses cada jueves, viernes y sábado por espacio de dos horas y esparce sus ondas con una variada programación, que satisface el gusto de niños, jóvenes, adultos y pueblo en general.
Programas de corte informativo, cultural, histórico, de ciencia y técnica, infantiles y otros perfiles, se entrelazan en una parrilla que busca satisfacer a la teleaudiencia.
Los resultados en festivales y concursos a distintos niveles, hablan por sí solos de cuánto hemos aprendido en el diario bregar. Claro que en ello, la hermana mayor Tele Pinar, siempre ha dado su mano, con acciones que nos han hecho crecer profesionalmente, cuestión que ha sido así desde el mismo inicio.
Lo cierto es, que en una fecha como esta, en la que celebramos 13 años de la fundación de Sandino Visión y de las corresponsalías de la provincia, vibran el entusiasmo y la alegría por el trecho recorrido.
Juventud y experiencia se funden en un abrazo eterno con el afán de seguir haciendo televisión.
Y bien vale la pena reconocer el trabajo no solo de sus realizadores y personal de servicio, sino de los que arduamente laboraron en la edificación de este proyecto, que en poco tiempo se hizo realidad. Hablo de los constructores de la Empresa Tabacalera Augusto César Sandino , fuerza que tuvo a su cargo la ejecución de la obra.
Mencionar nombres que hoy merecen ser citados, quizás me haga ser injusta, al quedarse alguno fuera de la lista. Todos aportaron y merecen la felicitación.
A Marisol Domínguez, nuestra primera directora, las gracias por mostrarnos el camino de la eficiencia y la disciplina desde la primera piedra. Sigue siendo ejemplo a seguir desde el puesto donde se encuentra. Fue ella la inversionista principal de la edificación.
Mucho pudiera decir por este nuevo aniversario, mas, finalizo mi comentario con un precepto martiano que nos impulsa cada día: “El único autógrafo digno de un hombre, es el que deja escrito con sus obras”.
Felicidades colegas.