“Esto funciona con aserrín, con cáscara de arroz, con leña, con astillas…”, explica Eddy Rodríguez sobre las ventajas de las 20 cámaras de cura controlada que operan desde una pizarra con botones, como el niño que exhibe su juguete nuevo.
De todos los medios de última generación que han entrado a Pinar del Río, con el propósito de impulsar la producción de tabaco Virginia, las cámaras que funcionan con biomasa, gracias a un sistema de calderas «tragalotodo» al que están acopladas, han sido decisivas para relanzar un cultivo que desapareció de buena parte de la provincia, precisamente por el gasto elevado de combustible.
El objetivo es lograr el encadenamiento productivo con una moderna fábrica de cigarrillos que se construye en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) por la empresa cubano-brasileña Brascuba s.a.
«Toda la materia prima que demanda esa industria, la obtendremos aquí», dice con seguridad Virginio Morales, especialista del Grupo Empresarial Tabacuba.
Para ello, tras una primera prueba en la campaña 2015-2016, año tras año se incrementan las plantaciones, en áreas en las que durante décadas se había cosechado el Virginia (conocido popularmente como tabaco rubio), hasta que su producción se volvió insostenible.
Los especialistas recuerdan que, para secar un kilogramo en las casas de cura controlada, era preciso invertir como mínimo 0,8 litros de diésel. De ahí que muchas de las tierras dedicadas a este tipo de tabaco, que se emplea en la producción de cigarrillos suave por su sabor y su aroma, tuvieran que cambiar a otros cultivos.
Solo en el municipio de Sandino y en una pequeña área de Consolación del Sur, se mantuvo la plantación.
En expansión
Las perspectivas de una nueva industria que debe entrar en operaciones en 2020, cuyo objetivo fundamental es la exportación, han vuelto a colocar al Virginia entre las prioridades del sector tabacalero.
Bajo un estricto programa de desarrollo, que abarca desde la introducción de nuevas variedades y de semilleros tecnificados para la producción de posturas, hasta el empleo de novedosos sistemas de riego y de un alto grado de mecanización, en la campaña 2016-2017 tuvo lugar el primer salto, con la plantación de 101 hectáreas (ha) en vegas consolareñas de la UBPC Julián Alemán.
A la estructura se sumarían luego otras cooperativas de ese mismo territorio y del municipio de San Luis.
Morales precisa que, para la campaña que acaba de comenzar, el propósito es llegar a las 300 ha (200 en Consolación y cien en San Luis) y que en un futuro cercano se debe incorporar también el municipio de Pinar del Río.
En total, el proyecto abarcará 947 ha, repartidas entre los tres territorios.
Aunque se dice fácil, la introducción del cultivo en sitios donde hacía tiempo se había abandonado, ha demandado la capacitación de los productores y la recuperación de la infraestructura.
En este sentido, destaca la asesoría de especialistas brasileños y cubanos en pleno surco, una importante inyección de tecnología que incluye tractores e implementos, decenas de cámaras de cura controlada, y también la activación de una selección dedicada únicamente al beneficio de este tipo de tabaco.
Sobre el porqué en esta porción de la llanura sur de Pinar del Río, y no en otro lugar de Vueltabajo o del país, el especialista recuerda que desde que se inició la siembra del Virginia, en las primeras décadas del siglo pasado, se escogió esta región.
«Es una franja de suelos arenosos, con las características necesarias para su desarrollo», dice.
«Por todas partes uno ve desarrollo»
Tractores que van y vienen acondicionando los suelos y plantando los primeros campos, hombres que en lo alto de una armazón de metal dan los últimos toques de lo que será un nuevo túnel de posturas, obreros enfrascados en el ensamblaje de diez nuevas cámaras de cura… El Punto Santa Clara, una de las dos zonas de desarrollo del proyecto Virginia en Consolación del Sur, vive por estos días el rigor de una campaña que sentará las bases para multiplicar las siembras en los dos próximos años.
Armando Caridad Ferro, quien se encuentra a cargo del proyecto en la empresa de tabaco consolareña, señala que en esta contienda serán solo 43 hectáreas, pero que en 2021 se deben sobrepasar las 200.
Con más de 35 años vinculado al Virginia, Armando habla con optimismo de los resultados que van logrando y de las perspectivas de esta experiencia.
Aquí los rendimientos históricamente eran de 0,8 o 0,9 toneladas por hectárea (t/ha). Sin embargo, en el primer año del proyecto se obtuvo 1,2, y desde entonces hemos seguido creciendo.
En la campaña pasada se logró 1,9 t/ha como promedio, con productores que sobrepasaron las 2,5.
Ante esos resultados, no han faltado los campesinos interesados en apostar por el Virginia.
Maximino Ramos es uno de ellos, atraído por la tecnología que se ha estado poniendo en función del cultivo.
Pedro Antonio Cruz, otro que se encuentra enfrascado en su primera cosecha en áreas del Punto Santa Clara, coincide en que el cambio es significativo, «porque se pica la tierra, se siembra, se aporca y se fertiliza con el uso de la técnica. Por todas partes uno ve desarrollo».
Solo en este lugar, en la campaña 2019-2020, alrededor de una veintena de productores incursionarán por primera vez en un cultivo que resurge en la región, y que se seguirá expandiendo en los próximos años.
«Todas estas tierras formarán parte del proyecto», explica Ferro, mientras señala con el dedo hacia el horizonte: «Hasta allá, hasta aquellos montes, llegarán los sembrados».
Indicaciones del Presidente
- Insistimos en los encadenamientos productivos con la inversión extranjera, las empresas mixtas, el turismo, el resto de la economía nacional y el sector no estatal. Pero objetamos el encadenamiento como vacía consigna.
- El reto es integrar a todos los actores, formas de propiedad y de gestión presentes en el entorno económico y social nacional, incrementar las fuentes renovables de energía, hacer más eficientes los procesos inversionistas, fomentar un ambiente de confianza y seguridad en quienes apuestan por Cuba, asumiendo los riesgos y las amenazas.
- Por supuesto que resulta vital incrementar las exportaciones y la sustitución de importaciones, cortar la cadena de impagos, fortalecer nuestra capacidad negociadora, modernizar el sistema bancario, impedir los pagos superfluos en la actividad administrativa y lograr real control de los escasos recursos.
- Lograr un mayor encadenamiento de la producción nacional con la industria turística, concebida como motor impulsor de la economía cubana.
- Eliminar las trabas que dificultan los encadenamientos productivos y buscar soluciones con nuestros propios gestores económicos.
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