Radio Guamá
La señal sonora de la familia pinareña.

Con los recuerdos a cuestas

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Por cerca de tres años, el joven Irail Gómez Salgado se alejó de su pequeño pueblo de Alonso de Rojas, en el municipio pinareño de Consolación del Sur, para por segunda ocasión contribuir con el desarrollo físico e intelectual de cientos de jóvenes de la República Bolivariana de Venezuela.

Hace apenas unos meses regresó con su misión cumplida, sin embargo, el recuerdo de lo vivido está intacto en su memoria, lo cual le permite describir cada uno de los instantes desde el momento de su llegada.

“Llegué al Estado Distrito Capital, municipio Libertador, y me desempeñé como asesor de la misión deportiva en Venezuela, atendiendo el Plan Chamba Juvenil. Fue mi segunda misión en Venezuela y la experiencia…extraordinaria, muy enriquecedora, pues trabajar con jóvenes de diversas edades, cultura, idiosincrasia, siempre es interesante, ya que tuve que buscar alternativas para, dentro del proceso de preparación de ellos, lograr motivarlos y dotarlos de herramientas técnicas metodológicas para el trabajo con los diferentes deportes y manifestaciones deportivas”.

– ¿Resultados…?

“Los resultados siempre fueron buenos y eso me satisface mucho. En las parroquias donde trabajé: la Vega y el Paraíso, se lograron incorporar al programa chamba juvenil decenas de jóvenes y, entre los beneficiarios,también estuvieronalrededor de 342 abuelos; además de atender a los practicantes de Voleibol, Quiquimbol, Baloncesto y Futbolito, entre otros deportes con resultados que distinguieron a ambas parroquias”.

– Tanto la primera como la segunda misión ¿qué te aportaron?

“Ambas misiones me aportaron mucho, sobre todo conocimiento porque viví un contexto social muy diferente al nuestro y por tanto tuve que aprender a guerrear con él. También me facilitó el intercambio con la población venezolana, conocer sus realidades, sus necesidades y sus esperanzas.Me aportaron además mucha satisfacción por haber aportado a la vida de esos jóvenes, de los cuales muchos no tenían motivación alguna, debido a su precaria situación”.

– De la estancia en ese hermano país, ¿tienes alguna anécdota que recuerdas de una manera especial?

“¿Anécdota especial?… bueno… dentro de los jóvenes que asesoré, estaba Maikol Bolívar, de apenas 18 años y graduado del primer curso integral para promotores deportivos comunitarios. Tuve el placer se ser su tutor de trabajo final, un joven con excelentes valores humanos, honesto, responsable, dedicado al deporte, y a la masificación en su comunidad; él y su familia me recibieron como un hermano más.

“Me costó trabajo despedirme de ellos y, lo digo de corazón. Es verdad que estoy con mi familia consanguínea nuevamente, pero a ellos los extraño tanto que a veces se me aprieta el corazón cuando pienso en sus muestras de cariño y afecto. Solo el que ha vivido esta experiencia sabe de lo que hablo”.

– Hablando de familias, ¿cuán difícil fue estar separado de la tuya?

“Uffff… muy, muy difícil estar lejos de la familia, y más en mi caso que tuve a mi madre enferma y no podía acompañarla en momentos tan difíciles. Ese es el reto que asumes desde el momento que decides salir a ayudar a otros  y es  cuando de verdad se valora a la familia; gracias a mi esposa y a mi hija por apoyarme siempre desde la distancia; y también a los compañeros que me acompañaron durante la misión, quienes hacen que te sientas en un ambiente familiar.

“Gracias a Dios y a mí, cumplí con dignidad y ahora mi madre me tiene para apoyarla en su difícil camino, y mi esposa e hija disfrutan junto a mí cada momento especial de sus vidas; por todo ello estoy feliz”.

– Ahora que regresaste, ¿cómo ves a Irail?

“Tremenda pregunta, pero la respondo: Veo a un Irail más comprometido con lo que hace y con los demás, un Irail que aprecia más a su Patria y a su gente, un Irail que no cambia por nada lo que ha vivido a pesar del sacrificio, dispuesto a brindar nuevamente su ayuda solidaria en el sitio que sea necesario, y sobre todo un Irail cargado de bellos recuerdos”.

Por las calles de su pequeño pueblo anda orgulloso este joven, que un día decidió alejarse de los suyos para ayudar a los demás.

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