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Carta a Fidel de un joven pinareño que cumple misión internacionalista en Venezuela

Fidel Foto imprimirFidel:

Cuando este 25 de noviembre se cumpla el primer aniversario de su partida hacia la eternidad, quiero transmitirle  mi más sentido homenaje.

Usted representa un símbolo de la lucha revolucionaria, por su valor y firmeza  en el enfrentamiento -por más de medio siglo-,  a la mayor potencia mundial de la historia,  Estados Unidos,  situada a sólo 90 millas de nuestras costas.

Aún cuando no nos acompaña físicamente, siento su presencia y  su  condición de guía insustituible, para llevar adelante esta obra que se llama  Revolución y  de la que usted es el artífice principal.

Comandante,  hablo en presente de su infinita obra de amor y esperanza, esa que nos dejó con su legado. Siempre  estuvo al lado del pueblo en los momentos más difíciles. Nos  inspira  a todos a enfrentar cualquier situación,  no importa de qué índole.

Soy un joven nacido en 1994, en momentos críticos del llamado Período Especial, surgido como consecuencia de la imposición a Cuba por el gobierno norteamericano de un cruento bloqueo económico, comercial y financiero para destruir a la Revolución y su obra social, algo que no ha podido lograr  a lo largo de casi 60 años.

Usted, Comandante en Jefe de la Revolución, impregnó a todos los cubanos esa fuerza que tiene el optimismo  para resolver  las dificultades, seguro de que en medio de los mayores obstáculos es posible construir, entre todos, una sociedad mejor.

Siempre nos acompaña  con su intransigencia revolucionaria; es el guía que tras años de cruenta lucha, al mando del Ejército Rebelde, trajo  la definitiva independencia a nuestra  Patria  y entregó todo el poder al pueblo, al obrero, al campesino, al maestro , a la ama de casa.

Sus Reflexiones como estadista de talla universal nos permiten analizar las más difíciles situaciones, en un mundo, donde las amenazas a la paz por parte de las grandes potencias, representan una perenne fuente de preocupaciones.

Recuerdo en este minuto, como en marzo del 2016, tras la visita a Cuba del presidente norteamericano  Barack Obama, usted escribió el artículo: “El hermano Obama”.

Entonces señalaba: “Nadie se haga la ilusión de que el  pueblo de este noble y abnegado  país, renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura”.

Su pueblo, Comandante, no le fallará jamás. Los valores  que usted nos inculcó están sembrados y tienen raíces profundas en nuestra identidad. Todos sentimos el orgullo de ser cubanos y fidelistas.

Usted   es el glorioso mambí del siglo XX, que vestido de verde olivo, entró en La Habana el 8 de enero de 1959, llevando en su alma a Martí, Céspedes, Agramonte, Maceo y Gómez.

Cada día nos  enseña  con su legado, la importancia para todos los cubanos de reafirmar nuestras convicciones revolucionarias,  especialmente la de ser internacionalista para brindarle  ayuda a aquellos pueblos hermanos que la necesiten.

Actualmente , a partir de mi condición de graduado como Técnico  en Informática, brindo mi colaboración en la República Bolivariana de Venezuela, donde  este pueblo lleva en su corazón el ejemplo y las enseñanzas , del que usted llamó “el mejor amigo de Cuba”, el eterno e invicto Comandante Presidente Hugo Rafael Chávez Frías.
 
Fidel, no en pocas ocasiones usted nos alertó sobre las amenazas que gravitaban sobre la nación bolivariana. Ahora, con la nueva arremetida de la derecha contra el gobierno de Nicolás Maduro, se confirman sus afirmaciones y temores.

En el escenario de Venezuela se libra un gran combate. Los enemigos internos y externos prefieren el caos, antes que el desarrollo justo, ordenado y pacífico del país.

Comandante, usted es el eterno joven, el eterno soñador, el eterno rebelde, que compartió con Chávez los mismos ideales de justicia social y de apoyo a los explotados, porque los pobres son los pobres en cualquier parte del mundo.

Los cubanos siempre hemos sido amantes de la libertad, dispuestos  a no dejarnos subyugar por enemigo alguno. De usted aprendimos a vencer, a resistir y, como ha manifestado su hermano y nuestro actual presidente el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Sí se pudo, se puede y se podrá.

Cuando los cubanos y en particular los jóvenes decimos Yo soy Fidel, es porque somos parte de esa justicia y de esos derechos que nos ganamos con el Triunfo de enero de 1959.

 Pero, también, tenemos deberes con la Revolución  y con la Patria. No se trata de una mera consigna,  es un compromiso que debemos llevar a la realidad concreta: Ser mejores en el estudio, en el trabajo y en la defensa de la Patria.

Nos corresponde ser agradecidos por lo que recibimos gracias a la Revolución y corresponderle con una actitud consecuente en todo lo que hacemos.

Gracias Fidel  por su intransigencia revolucionaria y fe permanente en la victoria, que le convierten en paradigma para la más joven generación de cubanos.
 
Alberto Hernández Díaz

 

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