Nuevamente, déficit de condones

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“El uso del condón es muy importante y en la farmacia deben priorizarlo a la par que el resto de los medicamentos”. “Es la principal medida de prevención de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y el VIH/Sida, y es mejor prevenir que lamentar”. “En la cafetería de mi escuela vendían condones pero tampoco hay, y es un centro interno”…Entonces ¿cómo nos protegemos?

Estas son algunas de las preocupaciones y criterios de los pobladores pinareños- sobre todo jóvenes-, ante el desabastecimiento total de condones en el 100 por ciento de las farmacias de la provincia y puntos de venta no tradicionales.

La situación empeoró desde el último trimestre del 2019, según explicó Héctor Rodríguez Chávez, funcionario del departamento de medicamentos de la Dirección Provincial de Salud Pública.

“Durante el pasado año se expendieron 595 760 unidades, para un 79 por ciento de cumplimiento del plan.

“Este producto -tan demandado y además necesario-, de Enero a Octubre estuvo disponible en la red de farmacias comunitarias. A partir de ese propio mes, la cobertura empezó a decrecer, alcanzando sólo para 18 días. En Noviembre disminuyó a tres, con presencia en apenas 29, de estos establecimientos. Ya cuando inició el mes de Diciembre el producto escaseó totalmente, hasta ahora”.

¿Cuáles son las causas que incidieron en el desabastecimiento total de preservativos?

“La situación que hoy vive nuestra provincia es muy similar a la del resto del país. Este producto -al ser importado- y tener que traerlo desde mercados muy lejanos como China, realmente sufre las consecuencias del bloqueo injusto e ilegal que mantiene EEUU sobre la isla”.

¿Cuándo deberá mejorar esta situación?

“El pronóstico que tenemos de entrada de este producto a nuestro país es para finales del mes de Enero. En esta primera vuelta la cobertura no satisfará la demanda, pues alcanzará para aproximadamente 10 días. No obstante, esperamos otras entradas que sí van a abastecer el mercado”.

Cuestión de prevención

La palabra condón proviene del latín “condus”, que significa receptáculo. Su surgimiento data de hace más de tres mil años. Los primeros fueron confeccionados de lino, cuero, papel, intestinos de animales, vegetales, caucho, hasta llegar al látex líquido y el poliuretano.

Los principales usos tuvieron que ver con la anticoncepción, es decir, para evitar tener hijos. No fue hasta el siglo XVI, ante el azote de sífilis y gonorrea que sufría Europa, que su utilización se amplió con el objetivo de escapar del contagio.

Luego, en la década de 1980, con la aparición del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), las autoridades sanitarias de los países desarrollados, promovieron ampliamente el preservativo para evitar la propagación del Sida.

En Cuba su utilización también guarda relación con esa década, aunque no fue hasta 1998 que se creó el Centro Nacional de Prevención de las ITS-VIH/sida, institución rectora en el enfoque teórico – metodológico para tan necesaria labor.

Para las acciones de promoción de salud, los centros adscriptos a cada territorio reciben los condones mediante convenios de colaboración, por eso son entregados a grupos claves totalmente gratis en sitios de encuentro, durante actividades educativas, talleres y otros espacios.

Según la jefa de sección de Prevención y Control de las ITS y VIH/Sida en la dirección provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología Marilyn González Tielvez, durante el 2019 “tuvimos cobertura del producto en todos los municipios, donde logramos un alcance significativo a los hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH), a las personas que practican sexo transaccional, y otros grupos vulnerables como los jóvenes”.

También razonaba la especialista que durante los últimos años, se observa un aumento en el número de personas que contraen el Virus de Inmunodeficiencia Humana y otras infecciones de transmisión sexual como la sífilis, la blenorragia, el virus del papiloma humano, los herpes y las hepatitis.

“Existiendo disponibilidad de este producto para toda la población, estamos garantizando sexo seguro y responsable como la única vía, la única forma de evitar el contagio con las ITS y el VIH/sida”, apuntó González Tielvez.

Opinión con la que coinciden el resto de los especialistas y otras fuentes consultadas, como el estudio realizado en Cuba sobre riesgos y preferencias sexuales al que hizo alusión en 2019 el sitio Cubadebate.

Entre los aspectos importantes remarcan que “según expertos canadienses, para lograr que comience a disminuir la prevalencia del VIH, es necesario que las proporciones de personas que usen condón de forma correcta y sistemática en los diferentes grupos poblacionales supere el 75%”.

Y que, “para hacer efectiva la prevención, es necesario disponer de un mercado abastecido de condones, ya que sin accesibilidad a los mismos todos los esfuerzos por lograr cambios reales en el comportamiento sexual serían en vano”.

Llover sobre lo mojado

La actual situación con el desabastecimiento de condones en la red de farmacias y puntos de venta no tradiciones como bodegas y cafeterías, ha sido una tendencia de los últimos años en el país.

Por ejemplo, en 2014 el diario Granma sacaba el tema a la palestra pública, colocando como la causa del desabastecimiento “los problemas con la fecha de vencimiento del producto“.

Explicaba la publicación que según autoridades de salud, la demanda de condones en Cuba había aumentado de forma progresiva en los últimos diez años, con un consumo promedio mensual, entre cinco y seis millones de unidades.

Esto último, a mi entender, habla a favor del aumento de la cultura de protección y la percepción de riesgo en la población cubana sexualmente activa.

El diario Juventud Rebelde también publicó sobre la situación con los condones en ese entonces y explicaba el doctor Francisco Javier Medina Feijóo, director de la Empresa de Suministros Médicos (Emsume) que la solicitud de esa cantidad de preservativos, con límite de uso por cinco años, se realizaría de manera escalonada en diferentes etapas del año.

Y con total seguridad garantizaba «No debe haber ningún problema que obstaculice el abastecimiento de este producto en las diferentes entidades del país, pues ahora está asegurado y los ciclos de arribo se están cumpliendo».

¿Cómo se explica entonces que en febrero de 2015 otro trabajo del diario Granma, titulado “Inconcebible ausencia”, reflejara la falta de condones que golpeaba desde hacía varias semanas a las farmacias de la capital pinareña?

Como algo “realmente inconcebible en un país que nunca ha escatimado esfuerzos en materia de salud pública”, catalogó el autor la situación, de la que no se dieron a conocer las causas.

Tres años más tarde- en 2018-, el diario cienfueguero 5 de Septiembre nuevamente criticaba el problema con la disminución en la venta de los profilácticos; esta vez la burocracia de un trámite económico y las inoportunas dilaciones, fueron las que se interpusieron en el bienestar y la salud sexual de las personas de esa provincia del centro cubano.

Ahora la misma realidad se repite a finales de 2019 e inicios del 2020, con una inexistencia total del producto profiláctico, un complejo panorama generalizado en todo el país.

Las causas esta vez, infiero: el bloqueo, sus lejanos proveedores y el costo de un producto subsidiado que eleva por año su consumo en la gente.

Pero….¿Por qué nos sorprende nuevamente esta guerra ya avisada?

¿Cómo explicarle a un adolescente que debe esperar casi dos meses por un condón para que practique sexo seguro y protegido con su pareja?

¿Por qué sólo mantener a los países asiáticos como los únicos proveedores del producto, que para colmo (al menos en Pinar del Río) sólo comercializa la marca cubana (Momentos), no precisamente la más popular?

Si hemos podido sortear muchos otros obstáculos, a pesar de seis décadas de bloqueo, ¿por qué no alcanzar mayor previsión en temas como este, directamente proporcional a la salud y garantía de vida de cubanas y cubanos?

Los retos……

A nadie le queda dudas de que el pasado año estuvo caracterizado por el arreciamiento del bloqueo de los EEUU hacia nuestro país y la implementación de medidas coercitivas que pusieron no pocas zancadillas a la economía cubana.

La inestabilidad para la adquisición de productos de primera necesidad como pollo, aceite, jabón, pasta de dientes, detergente; la arremetida contra la entrada de combustible a la isla que conllevó a una situación energética coyuntural, son apenas algunos ejemplos.

El 2020 no parece que será diferente para la política exterior de la mayor potencia del mundo, esa que no cesa en sus pretenciones de hacer una “América sólo para los americanos”.

Entonces, nuevamente nos tocará sortear los obstáculos, pero cada vez estamos llamados a hacerlo con mayor previsión, gestión e inteligencia.

Sólo así lograremos evitar la incertidumbre y el descontento en la población por el desabastecimiento de los preservativos durante casi dos meses en todo el país.

Toca a los directivos de salud encargados del tema, lograr una demanda objetiva que abarate los costos de su comercialización por concepto de viajes, diversificar los mercados para que no solo el asiático prime en las ofertas y prever a tiempo la existencia del producto en el país, acciones que contribuirán a evitar periodos tan largos de desabastecimiento, como el que ahora vivimos.


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