Radio Guamá
La señal sonora de la familia pinareña.

Radio Guamá, a los 50 suena mejor

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La radio es magia pura. Es el único lugar donde no hacer falta ver para creer, pues con 4 ingredientes básicos: palabras, música, efectos y silencios, es capaz de construir historias maravillosas sin necesidad de una imagen de apoyo.

Muchas veces la gente que visita la emisora Radio Guamá, sale un poco desilusionada. Seguramente espera ver escenografías,disfraces,bastidores, noticias viejas, risas nuevas, señoras vestidas de época, caballeros de traje y corbata y hasta algún que otro animalito. Pero no. No encuentra nada de eso.

Solamente unas cuantas personas en el centro de una habitación hablándole con gestos y ademanes a un micrófono que no contesta. Los que no hablan en ese momento hacen todo en cámara lenta y se mueven como si la gravedad no existiera. Juegan a dígalo con mímica, escriben grande en los papeles los nombres de los entrevistados y tratan de evitar que el documento haga ruido y se escape por el micrófono.

Y es que la radio tiene ese efecto, esa magia que nos permite demostrar una vez más que lo esencial es invisible a los ojos. Por eso se escucha, pero, sobre todo, se siente.

Por eso, hablar de ella, no es solo mencionar ese aparato que capta las ondas electromagnéticas que más tarde se escucharán en forma de música, voces y sonidos. Este es un espacio de producción de contenidos, un medio de representación social; es tecnología, instrumento de comunicación, cultura, deleite, instrucción y aprendizaje.

Y ya sea por una razón u otra, lo cierto es que para quienes cada día conjugamos imaginación, inmediatez y cercanía, hacer radio, más que un trabajo, constituye una forma de vida, porque, precisamente, este es el medio idóneo para echar a volar la imaginación, o simplemente, porque nos volvemos adictos a los sonidos, las voces, los micrófonos, los guiones y las consolas de audio.

Quizás por ello, cuando celebramos con júbilo las cinco décadas de la emisora pinareña, muchos son los recuerdos que renacen en nuestra memoria. Las primeras transmisiones de Francisco Martínez, las encuestas al público para escoger un nombre que la identificara, aquellos programas infantiles de Nersys Felipe que conmovían por su dulzura, la creación, poco a poco, de espacios para los jóvenes en la programación, las noches sin dormir tras el rastro de los huracanes, las grabaciones de la Escuela del Aire –uno de nuestros programas insignes-, la popularidad de los dramatizados, la incursión en la era digital, el reto de los programas en vivo y la calidad de los contenidos informativos, por solo mencionar algunos.

Y es que estos han sido 50 años de constantes retos, superación y sobre todo, hermandad. Por ello, la meta para quienes hacemos radio en Pinar del Río, está precisamente en regalar programas de calidad a nuestra audiencia. Programas que diviertan, entretengan, enseñen, informen, apasionen y atrapen al oyente.

Así, seguiremos siendo la señal sonora de la familia pinareña, una señal que desde ya les asegura, que a los 50, suena mejor.

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