La educación a distancia supone nuevos desafíos

Clases televisivas, estudio en casa, publicaciones en redes sociales, comunicaciones por teléfono, interacción mediante grupos de WhatsApp, Messenger o Telegram, figuran entre las principales alternativas utilizadas por los estudiantes y profesores cubanos para no detener el proceso docente educativo a pesar de la situación epidemiológica generada por la COVID-19.

Con la cancelación de las clases presenciales, ha sido necesario elaborar estrategias que garanticen ante todo la formación de niños, adolescentes y jóvenes, incluso desde el hogar.

En este empeño sobresalen los ajustes curriculares a los diferentes planes de estudio, el servicio de tutoría online, la creación de sitios web con contenidos pedagógicos, así como la elaboración de aplicaciones para computadoras y teléfonos móviles, junto a otras adecuaciones académicas y organizativas, que han ayudado, también, a la continuidad de la enseñanza en las circunstancias particulares de la pandemia.

Y es que, tal y como han insistido autoridades del Ministerio de Educación, lo principal es que los alumnos no se mantengan inactivos en casa, sino que aprovechen el aislamiento para estudiar, releer los libros de texto y dialogar con compañeros sobre los diversos contenidos.

Por eso, resulta primordial el aporte de los padres, vital para el aprendizaje, sobre todo de los alumnos de grados menores, pues es la casa el principal escenario hoy para educar, enseñar y consolidar saberes.

De igual forma, se requiere una adecuada preparación de los profesores, por el reto que supone impartir clases independientemente de la lejanía de los educandos, máxime si queremos demostrar la efectividad de esta modalidad de estudio, que rompe las barreras de tiempo y espacio, al ofrecer métodos, técnicas y recursos que hacen más flexible el proceso enseñanza-aprendizaje, a la vez que potencia el uso de las nuevas tecnologías.

No obstante, la realidad ha demostrado que en Cuba, la educación a distancia supone nuevos desafíos, retos que implican acudir a la innovación así como a la producción de medios y recursos necesarios, para transformar positivamente el proceso de enseñanza.

Pero también hay que ganar en conciencia y responsabilidad, fortalecer hábitos de estudio, garantizar la sistematización de los contenidos, convertir el estudio independiente en una práctica cotidiana, sentir la necesidad de aprender, porque si no todo cuanto se ha hecho hasta el momento será en vano.

Recordemos que en las circunstancias actuales somos privilegiados, pues, ni siquiera la COVID-19 ha podido arrebatar a los estudiantes cubanos el derecho a la educación, por eso hay que aprovechar al máximo las oportunidades que hoy ofrece.

Por eso, desde la radio el llamado también es a educandos y maestros a probar la fortaleza de nuestro sistema educacional, uno que, a pesar de limitaciones y carencias, apuesta por consolidar la formación integral y de valores en las nuevas generaciones.

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