Martí, un haz de luz

Maestro, como cada 28 de Enero tu presencia se hace inevitable.

Renaces como un haz de luz, que irradia el Sol de la mañana, en busca de nuevos horizontes. Eres como la pluma, que con punta fina, invita a escribir sobre ti y a rendirte homenaje.

Utilizar la palabra exacta para evocarte o para mencionar tus cualidades es una tarea minuciosa, que requiere cuidado. Basta recordar cómo desde niño aborreciste la injusticia y la explotación; cómo siendo adolescente sufriste los abusos en las Canteras de San Lázaro; motivos que no impidieron que continuaras por el camino elegido, ese que te llevó al destierro desgarrante, a las discrepancias con tu padre, a sufrir el dolor en el mártir corazón lleno de espinas de tu madre, en la separación de tu hijo y de tu Patria por ” el odio invencible a quien lo oprime y el rencor eterno a quien la ataca”.

No fuiste una obra perfecta de la naturaleza, pero tú mismo nos enseñaste que el hombre al igual que el Sol tiene manchas. Los agradecidos hablan de su luz. Los desagradecidos de sus manchas.

Lo inevitable es que tu verbo locuaz y desafiante plasmado en tu prolífera huella literaria; tu visión cosmopolita y anticipadora y tus ideas lúcidas y preclaras te convirtieron en Apóstol, en Héroe Nacional o simplemente en Martí.

Es por eso que a 168 años de tu natalicio tu impronta renace y tu estatua resplandece con un ramo de rosas blancas, que en cada Enero renace en la mente y en los brazos de los cubanos agradecidos.

28 de EneroJosé MartíPinar del Río
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