Uno de los mayores atractivos turísticos entre Zimbabue y Zambia está en peligro por una de las peores sequías del siglo. Las cataratas de Victoria se están secando y las espectaculares imágenes del agua cayendo por sus 100 metros de cascada forman ya parte del pasado.
Mientras los líderes mundiales se reúnen en Madrid en la COP25 para discutir formas de detener el catastrófico calentamiento causado por las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por el hombre, el sur de África ya está sufriendo algunos de sus peores efectos, con los grifos sin una gota de agua y unos 45 millones de personas necesitadas de ayuda alimentaria debido a las malas cosechas.
Zimbabue y Zambia han sufrido cortes en el suministro eléctrico, ya que dependen en gran medida de la energía hidroeléctrica de las centrales de la presa de Kariba, situada en el río Zambeze aguas arriba de las cascadas. Amplios tramos de esta maravilla natural de un kilómetro de largo no son más que piedra seca. El flujo de agua es reducido en otras partes.