Garantizar la capacitación, superación ideológica y cultural de los cuadros políticos y administrativos de nuestro país, figura entre los principales propósitos del Sistema de Escuelas de Instrucción Revolucionaria, una iniciativa de Fidel Castro, que luego de seis décadas, aun es protagonista en la vida de muchas personas.
En Pinar del Río, por ejemplo, disímiles son las anécdotas que hoy rememoran quienes, sin importar las circunstancias, han permanecido unidos a estas instituciones.
“He dedicado más de 30 años al trabajo en la Escuela Provincial del Partido Abel Santamaría Cuadrado, ya forma parte de mí. Recuerdo los tiempos difíciles del Período Especial y como a pesar de las carencias, nunca cerramos las aulas. Cuando no hubo comida nos fuimos a los campos, sembramos aquí en el centro, hicimos una finca. Lo mejor de todo es que ahora cuando nos encontramos con los alumnos de aquella época, aseguran sentirse orgullosos por el esfuerzo y la dedicación que le pusimos”, comenta Raciel Batle López.
“Esta escuela es parte de mi vida, aquí me he sentido realizada y tengo que confesar que gran parte de lo que soy hoy se lo debo al trabajo en esta institución”, dice emocionada Edilia Fuertes Díaz, una de las profesoras más reconocidas por su labor incansable en la formación de los cuadros políticos de nuestra provincia.
“La misión es prepararlos, actualizarlos y educarlos, y eso para ellos, según lo que dicen, les ha servido de mucho. Y Fidel, lo previó desde el primer momento; incluso antes de declarar el carácter socialista de la Revolución ya estaba creando el sistema de Escuelas de Instrucción Revolucionaria”, añade.
“Aunque los tiempos van cambiando, la historia y las vivencias no varían, porque es un orgullo haber sido parte de estos avatares, los cambios de sitios y cada una de las transformaciones de las que fue objeto nuestra escuela. En aquellos momentos tener una información amplia y oportuna de lo que sucedía dentro y fuera de Cuba era muy difícil, y eso fue algo que nos proporcionó este centro”, explica Roberto Coste Gonzalez.
Y es que, tal y como expresara hace algunos meses el Comandante del Ejército Rebelde Julio Camacho Aguilera, estas escuelas ofrecen conocimiento y preparación para enfrentar los retos del futuro.
“Hay que defender lo que se tiene, de ahí la necesidad de estas escuelas para dar luz, crecer la conciencia, para que la rebeldía tenga un respaldo de conocimientos del porqué de las cosas y de cómo hay que dirigir las cosas; para que haya fuerza en el pensamiento, para que Cuba siempre tenga un pueblo capaz y decidido que entiende que por encima de todo está la libertad, la soberanía y el derecho a ejercerse por su mismo su destino y poder ser útil a los demás”, sentenció.
Por eso hoy, los desafíos son mayores.
El sistema de escuelas del Partido, constituye, sin dudas, una de las fortalezas de la Revolución Cubana, razón por la cual, alumnos y profesores mantienen el reto permanente de adecuarse a los nuevos tiempos, modernizar los escenarios docentes, así como actualizar los métodos de estudio y enseñanza, a fin de aportar, unidos, a la construcción del país al que aspiramos.