Doble vía

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En la vida casi todo tiene vías; las que van, las que vienen y las que llegan al río.
Es tan estimulante ir en busca del agua que cae de la montaña. No sé dónde está su nacimiento, tampoco su desembocadura, pero es joven y tormentoso. Empapa las piedras una y otra vez y sigue rumbo.

Foto: Ivón Deulofeu.

Esta corriente natural de agua parece ser constante durante el año. Los habitantes de lugares cercanos llegan para refrescarse. Después de un puente, un trillo de vegetación que abraza. La única señal para ubicarlo es el sonido del agua que se escucha más cuando casi llegas a la orilla.

Foto: Ivón Deulofeu.

Doble vía es un río que tiene el arrastre de cuanto encuentra; piedras, troncos, hojas, lodo y la interminable huella de las sombras. El torrente es la obra de las lluvias caídas en los días y las noches y del tiempo que envejece debajo del verdín, el ungüento de las rocas.

Foto: Ivón Deulofeu.

La vegetación reverencia los charcos mientras corren, al agua debe su existencia.
El río tiene el encanto de sentir el invierno en el cuerpo de verano. Es tan fresco ir en busca del agua que corre a la velocidad de las caídas. Doble vía es uno de los riachuelos más cercanos a Viñales. Darse un chapuzón es renovar la vida.