El aporte del Frente Guerrillero de Pinar del Río

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El Frente Guerrillero de Pinar del Río fue fundado en la zona conocida por San Andrés de Caiguanabo, en el municipio de La Palma, el 26 de julio de 1958, justo cuando se conmemoraba el quinto aniversario del asalto al “Moncada”.

No lo distinguió el desarrollo de combates de envergadura, pero logró desviar la atención y obligar a la dictadura a dispersar sus fuerzas en el Occidente, destinando recursos y hombres para hacer frente al grupo atrincherado en las montañas pinareñas.

Sin comunicaciones telefónicas ni radiales, fue vital la contribución de los mensajeros, quienes constituían el principal enlace entre los grupos que operaban en las diferentes zonas. La Comandancia del Ejército Rebelde emitió algunas orientaciones que se recibieron a través de Radio Rebelde y en más de una ocasión el Comandante Delio Gómez Ochoa sirvió de intermediario.

Para mantener la atención en ellos, ubicaron pequeñas guerrillas en diferentes zonas en las que realizaban acciones diversas desde la quema de cañaverales, emboscadas y el ajusticiamiento de los traidores.

Cuatro columnas integraban el frente y casi 300 combatientes llegaron a formar parte de este movimiento conformado por jóvenes inexpertos, escasos de armas y municiones.

Una vez más fue el pueblo el principal protagonista en la concreción del grupo guerrillero, pues sin el apoyo de los pinareños en el llano -que constantemente enviaban avituallamiento- la hazaña no se hubiera hecho realidad.

Con un mando único, representado por el Comandante Dermidio Escalona, el frente ganó prestigio y reconocimiento en el país.

El líder de la Revolución, Fidel Castro Ruz, resaltó en varias ocasiones el aporte de los integrantes del frente guerrillero al cumplimiento de los objetivos estratégicos y tácticos orientados. Estos consistían -en lo fundamental- en disgregar las fuerzas de la tiranía para desviar la atención del Oriente de Cuba.