El reto de una familia

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En el apartamento de la familia Fuentes Sotolongo, en Los Palacios, cambió la rutina diaria al asumir el reto de dar continuidad al curso escolar a distancia, ante las limitaciones que impone la pandemia.

Uno de los cuartos fue acondicionado como aula, donde la pequeña Alexa recibe las clases de primer grado, con la mirada atenta a las explicaciones de su mamá Maibí, una ama de casa convertida en maestra empírica.

Maibí, madre de la pequeña Alexa, le explica las tareas. Foto: Ricardo Rodríguez.

“No ha sido fácil, antes apoyaba pero ahora tengo que sentarme con ella a ver las teleclases, y como familia hemos tratado de crear un entorno que la motive a estudiar los contenidos de un grado tan fundamental”.

La maestra -sin entrar a la casa- orienta cómo impartir los contenidos, aclara dudas, controla el cumplimiento de las tareas y tenemos, en todo momento, su asesoría.”

Edel Antonio, el padre, contribuye también en el proceso de enseñanza ” grabo las teleclases, busco cartulina u otros materiales para confeccionar la base material de estudio que ayude a cumplir los objetivos”.

La pequeña Alexa respondió sin dudar a una de las pregunta: “ extraño mucho la escuela y a mis compañeritos de aula, pero aprendo con mi mamá, ya voy por la letra “g”, ya sé escribir”.

La educación a distancia es un reto para padres, maestros y estudiantes, pero en cada hogar se asume con disposición como lo hace esta familia palaceña, ante las limitaciones que impone la COVID-19.

El amor de los padres estimula la búsqueda de iniciativas a favor de la continuidad del proceso docente de Alexa, seguros de que aprenderá sin el riesgo de contraer la enfermedad.