El tatuaje, una decisión para el futuro

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Pareciera que el mundo del tatuaje es asunto de la modernidad, sin embargo es una costumbre milenaria y quizás, entre las primeras surgidas con el ser humano.

Actualmente, el tatuaje se ha convertido en un común denominador entre los jóvenes, y va más allá de la moda entre los pobladores pinareños.

Aunque no siempre han sido bien vistos, ni tienen el mismo significado, muchos lo defienden mediante diferentes interpretaciones: lo catalogan como muestra de fidelidad hacia algo o alguien y lo asumen como concepto romántico de la libertad.

Pero a pesar de su popularidad, los riesgos de tatuarse son reales: el proceso casi siempre se hace sin anestesia, puede provocar sangramiento y dolor; además del potencial peligro de imprimir tinta en la piel con probabilidades de infecciones, reacciones alérgicas, enfermedades de transmisión sanguínea y otras complicaciones.

Aunque los adelantos científicos propician que el dibujo en nuestra piel no esté condenado a la eternidad, el proceso de eliminación con láser es costoso, lento y depende de factores como los colores, el tipo de tinta y la dimensión.

No obstante, es difícil influir sobre la decisión de tatuarse o no; pero lo ideal es meditar con calma sobre la conveniencia, -o consecuencia-, para el cuerpo, de hacerse un tatuaje.

Si bien es cierto que la cultura y las creencias de las personas son determinantes en la realización de un tatuaje por lo que puede simbolizar, y que esta es una decisión personal que hay que respetar, es necesario no tomarla a la ligera.

Repensar cómo puede repercutir física y socialmente un tatuaje, sería un paso ganado para que no nos pese, en el futuro, la impresión de un dibujo en nuestro cuerpo.