“…En la tierra buena de los humildes” (III)

0 103
La transferencia de propiedad de la tierra.

Domingo Bosmenier, socio de la Cooperativa de Crédito y Servicios (CCS) Niceto Pérez, en Minas de Matahambre, demoró cinco años en lograr el traspaso de la tierra de la madre a él. Antes que ella muriera fue a la dirección municipal de la agricultura para gestionar la transferencia en vida ya que el padre murió siendo un niño. Le explicaron que no podía iniciar el trámite, hasta que falleciera la madre.

Los bueyes son parte de la fuerza de trabajo utilizada en el campo. Foto: Ivón Deulofeu.

La madre de Bosmenier lamentablemente falleció. Él inició un proceso lento y muy engorroso. Contrató un abogado, única manera de entender los vericuetos jurídicos de uno de los más dilatados trámites que pudiera emprenderse en Cuba: el traspaso de propiedad de la tierra de padres a heredero.

Domingo me cuenta que fue varias veces a la ciudad de Pinar del Río porque los papeles entregados no aparecían. Jamás los encontró. Regresó a Minas y dice que el “peloteo” fue de nunca acabar. Se alteró tanto que hasta un policía le pidió que se tranquilizara y el respondió que “estaba en todo su derecho”.

Expresa que lo tuvieron casi quince días yendo a la oficina del registro de la propiedad de su municipio para solicitar documentación y siempre le decían: ven mañana. “Me tienes un poco cansao” dijo a la persona encargada de atenderlo. “Trabajo y no puedo venir todos los días. Necesito mis papeles. Tengo una balsa de animales y cada rato se me muere alguno y no puedo comprar otro”, dijo Domingo cada vez más alterado, en la oficina del registro de la propiedad.

Desde la casa de Domingo Bosmenier. Foto: Ivón Deulofeu.

Sentado en una silla, en su pintoresca casita de tabla y guano, me cuenta que durante los cinco años perdió tres o cuatro bueyes, dice que no recuerda bien. Atravesaba el monte a caballo hasta las oficinas municipales porque vive distante de ellas.

Afirma que es hijo de su madre y de su padre, sin embargo el abogado le explicó que no estaba inscripto. Tuvo que buscar seis testigos que conocían su descendencia. Mira por la ventana, se voltea y me dice: “mija es lo más grande que he pasado, pero ya tengo todo en orden”.

Domingo Bosmenier no tiene potrero, sus animales son a soga como él me explica. “Los cuido mucho porque son la fuerza para el trabajo”, señala.

La casita de Domingo Bosmenier. Foto: Ivón Deulofeu.

Por estos días he escuchado, de varios campesinos, la historia del proceso de traspaso de la herencia de la tierra y no salgo del asombro. Me cuesta creer que paisanos, que toda la vida la han dedicado a garantizar la alimentación, tengan que someterse a tanto burocratismo y maltrato por parte de algunas personas insensibles que tienen la responsabilidad de hacer cumplir la ley escrita.

Jorge Luis Gómez. Veterinario CCS Niceto Pérez. Foto: Ivón Deulofeu.

Jorge Luis Gómez es el técnico medio en veterinaria de la CCS Niceto Pérez, en Minas de Matahambre, jugaba con la hija en el momento que visito su casa para conocer la opinión sobre el tema del traspaso de propiedad de la tierra, específicamente los obstáculos para la comercialización del ganado que muere y no se puede aprovechar. El trayecto de papeles y firmas por el que atraviesa el trámite lo impide. Jorge Luis me recibe y conversamos sin encontrar un fin.

Espere en una próxima entrega la opinión de Jorge Luis y otros análisis sobre el traspaso de propiedad de la tierra en Cuba, un asunto de nunca acabar y de mucho ganado desaprovechado.

También puede leer:

“…En la tierra buena de los humildes” (I)

“…En la tierra buena de los humildes” (II)