Cada 12 de diciembre los inseminadores cubanos celebran su día y lo hacen con el compromiso de impulsar las tareas del programa ganadero en Cuba. Dos tareas básicas incluyen los especialistas en su accionar: el incremento de la masa y su mejora genética.
Por eso es importante la labor de estos hombres que, diseminados por todo el país, contribuyen a este propósito.

Diversos son los objetivos de trabajo que hoy materializan en Pinar del Río para avanzar en esta actividad, entre ellos la preparación de nuevos inseminadores y el intercambio con productores para dar a conocer la necesidad del empleo de esta modalidad, que garantiza la reproducción del ganado vacuno en poder de campesinos y cooperativistas
La inseminación es una práctica que existe en las vaquerías estatales y se promueve entre los tenedores privados de ganado, como parte del Sistema Integral de Atención a la Reproducción (SIAR), aprobado por el Ministerio de la Agricultura en agosto de 2017, teniendo en cuenta que la reproducción, unida a la nutrición, la salud animal y la genética constituye un eslabón decisivo en la recuperación y desarrollo de la ganadería.
Pero esta labor precisa además dedicación y entrega de ambas partes y, fundamentalmente, estrechar los vínculos de trabajo.
Sólo así el compromiso de los inseminadores de lograr incrementos en las entregas de leche y carne, dejará de ser utopía y se hará realidad.
