La indolencia nos hace vulnerables ante la COVID-19

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Después de conocer este lunes, la alarmante cifra de 134 casos confirmados con la COVID-19, en Pinar del Río, muchos se preguntan qué está fallando.

¿Cómo es posible que después de adoptar medidas extremas, entre ellas el controversial permiso de movilidad, la provincia muestre tan elevada cifra y se ubique como la de mayor incidencia a nivel de país según las muestra de PCR estudiadas?

¿Por qué continúan los eventos institucionales aportando las mayores cifras de contagiados, si están claros los protocolos a seguir?

De los siete eventos que hoy reporta la provincia, cuatro son comunitarios (dos en Sandino e igual número en Guane) y tres institucionales, en el municipio de Pinar del Río.

Ante tan cruda realidad, inquieta sobremanera las ineficiencias de cada medida orientada para prevenir la propagación del nuevo coronavirus.

Es cierto que el pueblo tiene la obligación de cumplir lo estipulado, porque la inobediencia de las reglas conlleva a la cadena de contagio, pero es evidente que hoy, quienes tienen la responsabilidad de hacer cumplir lo dispuesto, han bajado la guardia.

Ya no es como al inicio, cuando era ínfimo el número de enfermos a nivel de país. Ahora es como si le restáramos importancia a la vida, como si nos abandonáramos a la suerte.

No somos capaces de percibir que la indolencia deja brechas que aprovecha el virus para expandirse y hacernos -cada vez- más vulnerables.

La responsabilidad es de todos, de las máximas autoridades del Partido, el Gobierno, Salud Pública y del pueblo en general.

De lo contrario, por más que nos propongamos reducir el número de infectados, por más que pretendamos evadir la enfermedad y reducir la cifra de fallecidos, poco ganaremos si no somos capaces de exigirnos a nosotros mismos y a los demás el cumplimiento de cada medida dispuesta.

La COVID-19 está ganando terreno y hay que frenarla.

Esta pandemia no nos puede vencer, nosotros tenemos ventaja porque disponemos de las armas para combatirla, solo debemos usarlas con inteligencia.

De contextos peores hemos salido airosos, por ello estamos convencidos que no será un perverso virus, quien nos venza.