Los hábitos alimentarios y sus beneficios en la salud infantil

0 107

Por la máster María Dolores Hernández Montequín, profesora auxiliar del Departamento de Educación Infantil de la Universidad de Pinar del Río /

Los hábitos son formaciones psicológicas que están relacionadas con los periodos sensitivos del desarrollo, es decir las etapas que son propicias para el surgimiento y formación de una cualidad psíquica.

La formación de hábitos en las primeras edades adquiere una enorme significación, constituyendo una vía importante para la instauración de las primeras normas morales que la sociedad  le plantea a los infantes, incidiendo en el desarrollo de su personalidad.

La familia constituye un eslabón fundamental en esta formación de hábitos, y para educarlos de manera correcta resulta necesario mantener condiciones estables y cumplir con un horario de vida establecido  de manera que se formen los estereotipos dinámicos que constituyen la base fisiológica de este proceso.

Desde antes del nacimiento, o sea en etapa fetal, ya se pueden crear algunos reflejos y condicionamientos alimentarios en dependencia a la cultura alimentaria de la madre, se conoce además que el estado nutricional de la madre, el control y seguimiento prenatal, y los hábitos sanos de la embarazada, previenen el riesgo de malnutrición en niñas y niños desde el inicio del ciclo vital.

Cuando se habla de alimentación, enmarca necesariamente aspectos relacionados con la correcta formación de hábitos alimentarios desde las primeras etapas de la vida (comportamientos adecuados ante el proceso de alimentación) y la formación de una correcta educación alimentaria (enseñar a comer, no ingerir lo que más nos guste),  todo ello incide en la salud y en la calidad de vida.

Para promover la formación de hábitos alimentarios desde la edad temprana, se hace  necesario conocer algunas de las particularidades del desarrollo neuromotor del aparato gastrointestinal y del importante proceso de maduración durante los primeros seis meses de vida.

Puede hacerse referencia al significado que tiene desde el nacimiento y hasta los seis meses en el ser humano, concebir dentro de la dieta y como un solo alimento: la leche materna, la cual cubre todas las demandas de nutrimentos requeridos y las necesidades inmunológicas y psicológicas del bebe.

Después de esta primera etapa, ningún alimento o grupo específico de alimento podrá satisfacer por sí solo los requerimientos nutricionales por lo que se requiere de la introducción gradual de alimentos distintos a la leche (proceso de ablactación) que nunca debe ser antes de los cuatro meses.

Durante este período debe comenzar a desaparecer el llamado Reflejo de Extrusión,  que provoca que el niño saque la lengua y expulse todo lo que se le introduce en la boca con la cuchara; esto dificulta su alimentación con semisólidos y sólidos y da la impresión que el niño rechaza los alimentos porque no les gusta.       

A partir de esta etapa,  entonces, se hace necesario el comienzo de trabajo con el infante a degustar en forma progresiva y escalonada alimentos y preparaciones alimentarias de diferentes sabores y consistencias, dándose los primeros pasos a la formación de una cultura alimentaria la cual fomenta la formación de correctos hábitos y educación nutricional.

Debemos tener en cuenta además las condiciones del lugar donde el pequeño reciba el alimento. Debe ser en un área fija dentro del hogar, correctamente sentado y en mismo horario y frecuencia.

Desarrollar  todas estas acciones permite  y favorecen el consumo de los alimentos y ayudan la formación de correctos hábitos y formas de comportamiento social.                 

La alimentación adecuada y balanceada debe ofrecer la cantidad, calidad y las calorías necesarias al organismo para su buen funcionamiento a través de los alimentos; así como propiciar un clima psicológico adecuado que permita el acto de alimentación como un momento agradable, principalmente en los niños de las primeras edades,  es por ello que las familia debe tener conocimientos de estos aspectos descritos, todo lo cual tributa a una vida más sana y placentera del pequeño.