Oda a un artista de mérito
En el lejano municipio de Minas de Matahambre nació una estrella hace más de 60 años. Nadie imaginaba que ese guajirito humilde, único hijo del matrimonio, podía cumplir sus sueños. Esos que esparcía al viento mientras sacaba del surco el alimento que luego llevaría a la mesa junto a su padre.
La vida no detuvo su paso arrollador, con ella también crecieron las aspiraciones, los sueños, los deseos de triunfar y alcanzar el mérito mayor de un ser humano, dejar huellas positivas en el ecosistema que le rodea. Eso de a poco lo fue logrando el artista inmenso que es hoy Julio Duarte Alonso.
Narrador deportivo consagrado, pedagogo de muchas generaciones de artistas, gente sencilla y llana, como los iluminados. A golpe de tesón, maestría y empeño pudo alcanzar la cima con sus manos.
Dos juegos olímpicos con Radio Rebelde, Moscú 80 y Atenas 2004. Fue seleccionado además por el Instituto Cubano de Radio y Televisión, para trabajar en la cobertura de las olimpiadas de Beijing 2008 por la Organización Televisiva Iberoamericana, OTI. Ahí recibió la medalla a la consagración y destaque profesional, con carta de reconocimiento incluida.
Participó en los Mundiales de boxeo; Los Ángeles 1984 y Houston 1999, en Estados Unidos, además de giras por Europa y América, siempre con descripciones precisas del deporte de los puños. Su colaboración internacionalista está ahí; Perú, Ecuador y las ayudas desinteresadas a otros colegas de Latinoamérica. En la memoria reciente está la última Serie del Caribe, ganada por su equipo del alma Pinar del Río.
Eventos múltiples del área también tuvieron su inigualable sello de dicción, entonación y elocuencia a la hora de dibujar con sonidos los hechos en una instalación deportiva.
Hombre de pensamiento avanzado, de carácter fuerte y alma de abuelo enamorado. Revolucionario comprometido, militante sin manchas, padre ejemplar, tal vez sea esta su mejor virtud. Esposo intachable y romántico en su andar con Carmen Amador Pereira, la mujer que adorna con sonrisas y que aseguró la retaguardia -por años- en la familia que juntos han construido.
Julio Duarte Alonso no solo es un consagrado ARTISTA, sí, en mayúscula, y con destaque; es él, capaz de arrancar del corazón más pausado emociones por doquier, es capaz de transmitir calma en situaciones complejas. Es Julio la voz melodiosa del deporte pinareño, el orgullo de los nacidos en esta geografía vueltabajera, es el hijo ilustre de Pons, el guajiro que salió con sueños y hoy ayuda a que otros, los podamos materializar.
Sus reconocimientos, maestro de radialista, micrófono de la radio cubana, premio provincial de Radio, medallas Raúl Gómez García, Mártires de Barbados y Félix Elmusa, entregadas por el sindicato de la cultura, el INDER y la UPEC respectivamente. Narrador deportivo más popular por años en su Guamá de siempre. Nada ha perturbado su ego; sigue humilde, laborioso -grabadora y micrófono en mano- esculpiendo con palabras y sonidos la cotidianidad de su gente.
Si el elogio oportuno fomenta el mérito; ese mérito de haber nacido, de crecer profesionalmente junto a su grandeza, entonces vale la pena vivir en su tiempo, el tiempo de los agradecidos, el tiempo de los grandes.



