Un cuarto lugar no está mal

0 54

El deporte es de probabilidades. Quién lo dude, le falta mucho por apreciar todavía. La suerte siempre está acompañando a cada rival. Todos buscan una preparación justa para afrontar la competencia. Pocos, solo tres, llegan al podio; de ahí que estar entre esa pequeña lista, siempre es un reto enorme.

El pinareño Brayan León no tuvo esa suerte, pero el mero hecho de quedarse a las puertas, (exactamente en el cuarto lugar) no minimiza para nada la actuación, los desvelos, las horas entrenando, sobreponiéndose ante las cotidianas adversidades de un atleta, para participar del XXI Campeonato Mundial de Boxeo.

La pelea que lo llevaría a discutir el título no fue nada fácil, la suerte en esta ocasión sonrío al representante de Montenegro, Petar Lijesevic. Aunque el combate tuvo una votación dividida, de ahí la paridad del mismo, los jueces encargados de impartir justicia, llenaron las papeletas a favor del europeo.

Votación de los jueces. Foto: Clip de video.

El antillano tuvo solo el visto bueno de los árbitros guatemalteco e israelí. Aunque estuvo cerrado el desafío, en el último asalto el palaceño mostró efectividad, pero no le fue suficiente y de esta forma no pudo avanzar a las semifinales.

La jornada de lunes, fue poco productiva para la escuadra cubana, que solo tendrá a tres representantes en semifinales, lo que la obligará, a realizar acopio de eficiencia en busca de mantenerse dentro de las máximas naciones ganadoras de estas lides.

Pareciera que ni los ganchos al estómago, los rectos de derecha, y las combinaciones aprendidas, hubieran quedado en el olvido, o simplemente su efectividad ya no era la misma. Como criollo asustado por el frío, así quedaron sus manos inmóviles ante el golpe constante Petar Lijesevic.

Petar Lijesevic aseguró la presea de bronce. Foto: Clip de video.

Brayan representante cubano en la división de los 81 kilogramos, fue el último caribeño en subir al ring de la ciudad polaca de Kielce en la jornada de lunes, pero ni el resultado, ni viajar miles de kilómetros para enfrentarse a la justa, puede minimizar el trabajo del boxeador oriundo de Los Palacios.

No perdió el pase a la discusión de las medallas, el moreno pinareño solo acumuló experiencia, recaudó sabiduría necesaria para afrontar nuevos compromisos, volverá otra vez al cuadrilátero, rechinarán sus golpes en el rostro del gladiador que se le enfrente, mejorará su físico para asegurar la conclusión de los combates y entonces, valdrá la pena gritar. ¡Medalla de oro para Cuba! Pero este cuarto lugar, no está mal.